La felicidad en las pequeñas cosas… TÚ ELIGES.
- 2 feb 2018
- 3 Min. de lectura
Muchas veces me he preguntado, ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo alcanzarla?
Creo que todos nosotros en algún momento de nuestra vida nos hacemos esa pregunta…
Vivimos intentando conseguir cosas, persiguiendo objetivos, luchando por ser mejores en muchos aspectos de nuestras vidas… y al final del día, cuando llegamos a casa, lo único que todos queremos es tener esa sensación en nuestro interior que nos diga que TODO ESTÁ BIEN…
Pero hay veces que no sentimos eso cuando nos paramos al final del día, sino que sentimos que no hemos conseguido todo lo que queríamos, que podríamos haber hecho más, que todavía nos quedan muchas cosas por hacer o por cumplir…
Y esa sensación de FRUSTRACIÓN Y DESCONSUELO puede hacerse un hueco en nuestro interior de manera silenciosa… hasta acabar inundándonos.

¿Porqué nos sentimos así?
Personalmente creo que el problema, o uno de los problemas, radica en que las personas nos olvidamos de que tenemos la LIBERTAD Y EL DERECHO DE ELEGIR.
Si, de elegir… Quizá te preguntes que tiene que ver elegir con la felicidad… pues realmente lo tiene que ver TODO.
En tu día a día estás constantemente tomando pequeñas decisiones de las que quizá no seas plenamente consciente, pero que acaban determinando como te encuentras… y si te paras por un momento a poner consciencia en todas esas decisiones y las tomas CONSCIENTEMENTE… entonces puedes empezar a dirigirte de forma más precisa hacía esa deseada felicidad porque, al final, la felicidad es en gran parte la suma de pequeñas decisiones.
Michael Yapko, hipnoterapeuta y escritor de renombre, nos recuerda de forma insistente que las personas que sufren depresión se encuentran atascadas en una incapacidad para tomar decisiones y hacerse dueños de sus vidas, y considera esencial dentro de todo proceso de recuperación el hecho de que el paciente se haga consciente de su capacidad para ELEGIR.

Piénsalo por un momento; día a día tú eliges, o puedes elegir, a dónde va tu pensamiento, tú eliges qué nuevas habilidades quieres aprender, qué es lo que quieres hacer con tu tiempo libre, en qué quieres pensar cuando tienes a tu disposición ese tiempo libre, tú eliges si expresar tus sentimientos y cuándo y cómo expresarlos, así como con quién compartirlos…
De este modo, siendo consciente de toda esa libertad, tu capacidad para actuar libremente se amplía significativamente. En vez de decir, “tengo que hacer esto” o “ no tengo tiempo para mi y tengo que desayunar corriendo” puedes elegir dedicar ese espacio a pensamientos que te permitan sentirte mejor como “hoy elijo hacer aquello para luego ya haberlo solucionado” o “que agradable es tener estos minutos para disfrutar de este desayuno aunque sea por poco tiempo”.
Si lo piensas, nadie te ha puesto una pistola en la cabeza, tu estás eligiendo hacer las cosas de la manera en la que las haces, y aunque bien es cierto que tenemos obligaciones y exigencias externas que cumplir, es nuestra decisión como vivirlas.
Puedes elegir sentirte agobiado y abrumado, con la sensación de no tener el control, o puedes elegir disfrutar del proceso, de cómo haces las cosas que sabes que tienes que hacer.

¿Sabes qué significa tener el control?...
Significa reconocer y utilizar tu habilidad de elegir, el poder de elegir… Para disfrutar de tu vida en cada momento, en vez de esperar a tener tiempo para hacer eso que tanto deseas.
Quizás hayas tenido anteriormente experiencias en tu vida en las que te sentiste atrapado por circunstancias negativas o quizás aún te sientas atrapado ahora mismo, pero resulta interesante considerar que cuando deliberadamente te desafías a dar activamente los pasos para salir de los límites de lo que crees, entonces puedes atreverte a hacerte la pregunta…
¿Qué pasaría si elijo disfrutar del proceso de cada pequeña cosa que hago?
YO TE INVITO A QUE LO PRUEBES:
Hoy, cuando salgas a la calle, fíjate en como el aire fresco roza tu piel, nota como ese mismo aire entra por tu nariz refrescando tus pulmones y llenándote de energía y, cuando el sol roce tu piel, disfruta por unos segundos del calor acariciándote… Solo necesitas unos segundos para disfrutar de ese camino al trabajo o a clase.
Una vez más, después, cuando pienses en las cosas que tienes que hacer durante el día y te sientas abrumado, para y de nuevo, respira y plantéate: ¿Por qué elijes hacer esas cosas? ¿Qué van a aportar a tu vida?
Y entonces disfruta de hacerlas sabiendo que tienen un fin que tu has elegido, en vez de hacerlas de forma automática como una obligación.

Recuerda, tú eres dueño de tu destino.
Vive tu vida de forma que cada día, al acostarte, sonrías sabiendo que ha merecido la pena por cada pequeña cosa.

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